Día del padre: una oportunidad para sanar heridas emocionales

En colaboración con: JAQUELINE MIRANDA

El Día del Padre es una fecha para homenajear a esos superhéroes que nos enseñaron a enfrentar al mundo, nos protegieron y nos sostuvieron en los momentos difíciles. Sin embargo, no todos tenemos esa figura paterna presente. ¿Por qué no se habla del dolor de la ausencia paterna? ¿Qué hicimos mal para que nos abandonara? ¿Dónde está? ¿Cuándo volverá? ¿Qué hice para que se fuera? Estas preguntas surgen en quienes no tuvimos esa figura tan importante.

 

La pérdida de un padre, ya sea por muerte, abandono o distancia emocional, puede ser traumática. Cómo la vivimos depende de la relación que tuvimos con él y del apoyo que recibimos. Cada situación es única.

 

Quizá no supiste qué hacer y viviste la situación como otros te dijeron, pero en el fondo no era lo que querías. Te quedaste con preguntas sin respuesta y emociones sin expresar: tristeza, enojo, abandono, confusión, baja autoestima e incluso culpa.

 

Reconocer la pérdida es el primer paso hacia la aceptación. Asumir el dolor y las cicatrices que dejó.

Con el tiempo, el dolor de una pérdida puede disminuir, pero es posible que no hayamos logrado un cierre ni despedirnos de esa persona tan importante. Despedirse es un acto íntimo y personal, donde puedes expresar lo que te quedó pendiente. Reconocerlo es un gran paso, y siempre hay oportunidad de cerrar ciclos y sanar.

 

Estas ideas pueden ayudarte, ya sea que la pérdida sea reciente o no.

 

– Expresa tus sentimientos con alguien de confianza. Si no te resulta cómodo hablar, escríbelo en una carta o un diario.

– Date permiso para sentir y vivir el dolor. Sé paciente y amable contigo mismo.

– Busca ayuda profesional para transitar el dolor y elaborar un cierre.

– Realiza actividades que te produzcan bienestar, como caminar o hacer ejercicio.

 

Cada caso es diferente, así que quédate con lo que te sume. Por último, si tuvieras la oportunidad, ¿qué le dirías a tu Padre en este día tan especial?