07 Ago Adolescencia y pérdidas
En colaboración con: Yadira Morales Cuaxi
Como bien sabemos, vivimos en una sociedad en donde estamos tan ocupados en nuestras actividades que con frecuencia nos olvidamos de hacer una pausa para identificar qué es lo que sentimos y pensamos, siendo los adolescentes o jóvenes los más vulnerables, quienes se encuentran en etapas de cambios, sobre todo al iniciar la etapa universitaria, en donde incluso no solo cambian de escuela sino también de residencia, dejando en otra ciudad o estado a su familia, y es aquí donde el joven puede experimentar sentimientos de tristeza o nostalgia sin saber que está en un proceso de duelo por la pérdida de amigos de la escuela anterior, de maestros y familia e incluso de pareja que dejó en otra ciudad, si no es que dicho cambio interviene en la ruptura de la misma.
Por lo que es importante saber identificar y reconocer las emociones que experimentamos al vivir un proceso de duelo por separación, es indispensable reconocer en el adolescente que está experimentando tal etapa para guiarlo y acompañarlo en este proceso, invitándolo a realizar una introspección para que logre saber cuáles son las emociones que tiene y así poder gestionarlas o regularlas de la mejor manera posible, pues al expresarlas de manera verbal o escrita y al canalizarlas ya sea practicando actividades recreativas como realizar algún deporte, tocar algún instrumento musical, etc., podrá entonces tener el conocimiento y control de las mismas.
Esto favorece el crecimiento personal y para los que rodean al adolescente en etapas importantes de cambios puedan facilitar su comprensión sin dejar al margen contemplar la opción de un acompañamiento psicológico de algún profesional de la salud que le favorezca las herramientas adecuadas para que el joven se sienta mejor al perder algo en su vida.
Sabemos que la etapa de la adolescencia es cuando el ser humano más carece de varias herramientas para evolucionar y que tanto fisiológicamente como emocionalmente está inmaduro, pero también es una etapa en donde si es bien guiado el joven puede lograr muchas cosas en beneficio propio, por lo que debemos escucharlos, acompañarlos, celebrarles sus triunfos y contenerlos en sus tristezas y de esta manera lograr que se sientan acompañados en su caminar educativo, cognitivo y emocional.
